Brasil 2014: a caotizar el mundial!

Quisiera dejar por sentado que me encanta el fútbol, desde aquel mundial de 1994, cuando tenía siete años, recuerdo cada partido. Sin embargo, creo que la fiesta/protesta que se vivió en Brasil a finales de julio de 2013 en las calles es una fiesta no solo más intensa, sino total.

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Después de las protestas  se escribieron muchos artículos interpretando las protestas. A pesar de que los grandes medios de comunicación recalcaron una y otra vez que se trataba de un evento apolítico. Lo cierto es que articulistas de derecha, como Carlos Montaner han visto en esta ocupación de las calles una amenaza: “el riesgo que implica esta actitud, si se generaliza, es que en el país se oiga un fatídico grito que destruye los partidos políticos y les abre la puerta a la aventura y el disparate: “que se vayan todos””. Así no funciona la democracia liberal, advierte.

Mientras que entre la izquierda se ha tomado con mucha expectativa y entusiasmo esta gran movilización social ¿con demasiado optimismo? Quizá. Lo que es común es que en todos los análisis se hace un llamado a profundizar la democracia y a realizar mayor distribución de riquezas que redunde en: mejores servicios públicos de educación, salud y transporte. Quisiera hacer un llamado, no solo a la distribución de las riquezas, sino a que en el 2014 se caotice el mundial ¡¿A que se suspenda el mundial?!  ¿Qué significaría cancelar la Copa del Mundo?

La Copa del Mundo de 2014 fue promovida como un evento que consolidaría el paso de Brasil al palco privilegiado de las grandes potencias. Todo el mundo tendría sus ojos puestos sobre el nuevo Brasil, no aquel país pobre, subdesarrollado y violento, sino esta nueva economía mundial, sin millones de pobres sino millones de consumidores, con inmensos negocios a la vista, con una merecida pretensión de ser miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Pero ese aquel “orden y progreso” anhelado está siendo pagado por quienes han hecho desde abajo la historia del Brasil: las mayorías.  Las inversiones a nivel urbano provocaron que múltiples zonas de diversas ciudades se encarezcan, y a su vez, que los proyectos inmobiliarios desposean a gente pobre de las periferias a través de la fuerza pública. Según el Comité Popular da Copa, una organización social que denuncia los desalojos producidos, señala que alrededor de 170.000 personas se quedaron sin vivienda por la ampliación y construcción de aeropuertos, autopistas y estadios. Los desalojos se producen de manera violenta, muchas veces sin órdenes judiciales, cortando los servicios públicos. Por otra parte, los comerciantes informales tienen prohibido trabajar en áreas donde se realizan sus eventos, por lo que ellos no son parte del “negocio del Mundial”.  Este ambiente hace que la gente afirme que ciudades como Rio de Janeiro sean llamadas “ciudades de excepción”. 

El Movimiento Passe Livre, hace notar que personas en Sao Paolo que ganan un salario mínimo de 344 dólares, pueden gastar viajando en transporte público dos veces al día alrededor de 81 dólares, sobre este cantidad querían hacerse aumentos de tarifa en julio del año 2013, hasta que las protestas detuvieron esta pretensión. ¿Pero además, quién va ir a los partidos del mundial? Según Gustavo Mehl del Comité Popular da Copa de Río de Janeiro, mientras en el Mundial de Fútbol de 1950 la entrada costaba el 2% del salario mínimo, en el Mundial de 2014 va a costar el 50% del salario mínimo, por lo que se dice que ahora no irán hinchas sino consumidores de alta capacidad económica.

Quienes organizan, disfrutan, consumen y se enriquecen del mundial, entre otros mega-eventos, quieren que los pueblos se sacrifiquen porque es una “fiesta de todos”. Creo que si existen millones de brasileros en más de 100 ciudades, como el pasado mes de julio, existe la capacidad de paralizar la agenda mundialista, de paralizar el torneo. Entonces, no solamente se exigiría mayor distribución de la riqueza, sino que las mayorías mostrarán que saben que esa no es una fiesta de todos, que la verdadera fiesta estará en las calles, será una lección cultural para el mundo.

Difundo:

Link sobre violaciones de derechos humanos en Río de Janeiro a propósito de la organización del Mundial Aca

Video de por qué no ir al mundial Acá 

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