Bansky

La sociedad de riesgos es una sociedad en decadencia

La cinta cae lentamente al piso en medio de los aplausos. La autoridad de turno voltea y sonríe a los vecinos, miembros de la policía y demás ciudadanos honestos que asisten a la inauguración del nuevo puesto de vigilancia policial en el barrio. Van entrando tumultuosamente los invitados y aquellos que no lo han sido. Aplauden al entrar en cada habitación: el comedor de los gendarmes, la sala de tiro de los gendarmes, la sala de ocio de los gendarmes, las habitaciones en la que los gendarmes pernoctan con un ojo abierto y otro cerrado, los vestidores de los gendarmes y la celda para los enemigos de la sociedad. Después de tanto aplauso, llega la muchedumbre liderada por la autoridad a una habitación cubierta por una tela oscura. Ordenan develar el sitio a un distraído policía, entonces sucede. Se desliza en el aíre la tela oscura, mientras los vecinos honestos abren los ojos y separan extremadamente sus labios ante lo sublime: el panel de 50 cámaras que vigila cada calle del barrio. El júbilo estalla, aplausos estruendosos, se abrazan los dirigentes del barrio que tanto habían luchado por esto, incluso los hombres tienen que disimular las lágrimas, un par de señoras sacan sus imágenes, las besan y se santiguan. El puesto de vigilancia ha sido inaugurado. 

Estos vecinos tienen de que alegrarse: estar, transitar o comerciar en el barrio será menos riesgoso. Un puesto de vigilancia es una de las múltiples acciones que se toman para reducir los riesgos. A nivel personal dejamos de responder a quien inicia una conversación en la calle para evitar riesgos. No nos detenemos a ayudar a quien solicita ayuda en una carretera, por la misma razón. Dejamos de caminar en la noche para evitar asaltos. A nivel social las medidas son masivas. Por ejemplo, creamos instituciones para que registren los datos de cada habitante. De este modo, se reduce el riesgo de que alguien evite sus responsabilidades legales: se sabe donde vive, cómo vive y de qué vive cada persona (esta afirmación es más válida para los países con instituciones más eficaces). A nivel internacional, existe una agencia de seguridad nacional en los Estados Unidos que hace el inmenso trabajo de revisar nuestros correos electrónicos en orden de disminuir el riesgo de ataques terroristas.

Reconozco que en ocasiones -no siempre- puede tener un nivel de efectividad tomar medidas en contra del riesgo. Muchas veces las he tomado. Lo que me estorba es que las personas –como en la narración imaginaria que introduce a este post- celebren estas medidas. Detrás de cada candado en una puerta, detrás de una persona que se abstiene a no caminar en la noche por miedo a los asaltos, detrás de un panel de cámaras de seguridad, detrás de un nuevo puesto de policía, detrás un sistema informático de seguridad que se inmiscuye en la vida de millones de personas de manera automática, existe un acrecentado caudal de miedo que se acumula socialmente.

Además, las medidas de disminución del riesgo son fácilmente manipulables. Un padre puede prohibir salir a su hija en las noches por los riesgos que existen en contra de ella. Pero puede estar usando ese argumento en el fondo para evitar que ella esté con otro hombre, distinto a él en una fiesta. Estados Unidos puede argumentar que chequea los correos electrónicos de la población global para disminuir los riesgos de ataques terroristas. Pero en el fondo, puede estar interesado en información privilegiada para consolidar su política internacional en temas de recursos naturales, geopolítica, etc.

Desde mi perspectiva, aplaudir las medidas que disminuyen el riesgo es actuar en función de quienes manipulan esas medidas. Las medidas para disminuir el riesgo, si es que existen deben provocar la vergüenza de la sociedad, pues reflejan la acumulación del miedo que existe en ella, su decadencia.

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3 comentarios en “La sociedad de riesgos es una sociedad en decadencia

  1. Es verdad que las medidas de seguridad y vigilancia permiten controlar a los demás, manipular información y que crean barreras de desconfianza entre la gente. Además, esto permite que las compañías de seguridad y las aseguradoras lucren a partir del miedo. Mientras que la televisión nos muestra todos los peligros que hay. Sin embargo, el miedo no es sólo un invento de nuestra imaginación porque la violencia existe y los testimonios sobran. Así que no creo que sea el miedo un signo de la decadencia de una sociedad. Más bien es la violencia, en todas su formas y con todos sus mecanismos, la que expresa el nivel de corrupción y enfermedad de una sociedad.

    1. Nadia, gracias por comentar. Mi ataque no es contra las personas que tienen miedo. Existe un nuestro medio miedo que entiendo mucho y otro no tanto. Mucho del miedo me parece muy entendible, por la violencia como tu dices. Pero en el centro ataque era contra alegrarnos por las medidas de seguridad. Pensar que las cosas en un país están bien porque hay nuevas medidas de seguridad me resulta inquietante. Las medidas de seguridad, aunque tengamos miedo legítimo deberían ser un pesar.

      1. De nada Pablo. Si entiendo que estás cuestionando a quienes se alegran por las medidas de seguridad pero ¿quiénes se alegran y, sobre todo, por qué? Creo que es complicado generalizar porque no es lo mismo una medida de seguridad en un barrio, que en un país o en EEUU, porque repercute de distinta manera… Además, dices que detrás de cada medida de seguridad hay miedo y que no se debería festejar las medidas de seguridad porque eso es hacerle el juego a quienes las manipulan y que el nivel de miedo de una sociedad muestra su decadencia… Lo que yo quería puntualizar es que ese miedo responde a algo y, desde mi perspectiva, responde a la violencia. Sentir miedo ante un posible peligro, es normal (aunque pueden haber miedos exagerados). Y como se supone que el Estado es quien debe velar por la seguridad, en ese sentido entiendo que se apruebe que lo haga. Porque cuando el Estado no puede hacerlo, por ejemplo en México, donde hay grupos armados que son incontrolables y tremendamente violentos, la población está indefensa… pero hay que ver que esos niveles de violencia tienen lugar en ciertas circunstancias socio-económicas de deterioro… y eso no se analiza, porque es más fácil tratar de reprimir la violencia que comprender de dónde surge y como realmente cambiar las cosas para evitarla…

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