Ayudándonos a nacer

En la agitación de la vida cotidiana reaccionamos. Puede ser alguien muy cercano, con quien te unen entrañables afectos, quien te pide actuar de tal o cual o forma y lo haces. Aunque también puede ser simplemente la arrendadora del departamento que habitas, quien implícita pero claramente te pide actuar. Para unos, para otros, para ellos y ellas, tienes que actuar. Existen una serie de tareas cotidianas que van consumiendo el tiempo que es tu vida.

Siempre existe, para consolarnos, un horizonte futuro. Nos decimos consolándonos, que todo será distinto pronto. Cuando usábamos pantalones cortos pensábamos “todo será tan distinto cuando esté en el colegio”. La cosa cambiará tanto al llegar a la universidad, nos decíamos después. Parecía que nos hacíamos dueños de nuestra vida al ser profesionales, pero no. Realmente podremos hacer lo que queremos cuando terminemos nuestra maestría, o quizá, nuestro doctorado. Más lejano aun, realmente haré lo que desee cuando mis hijos hayan crecido. O siempre existen, los que esperan nacer en su jubilación y entonces sí sus dulces cuerpos pretenderán ganar el tiempo perdido.

Sin embargo, existen momentos donde nos decidimos a nacer. Nos atrevemos a jalar el horizonte futuro y ponerlo bajo nuestros pies. A quienes nos piden reacción podemos besarlos en la mejilla o simplemente alzarles los hombros, pero seguimos nuestro presente y seguimos naciendo. Habrá quienes nos amen y quienes nos desprecien por esto.

Para mi escribir es nacer. Aunque tengo dos líneas distintas de escritura (una más teórica y otra más estética) en ambas siento que este quehacer me está permitiendo dar. Lo que noto, al escribir, es que hay quienes me ayudan a nacer que son los lectores (que gracias a facilidades del internet sé que me visitan con alguna frecuencia). Interpreto que los escritos dan, provocan, nutren y me lleno de inocente alegría.

Escribo esto por agradecimiento, pero sobretodo, para destacar ese momento de nacimiento en el que algunos (¿muchos?) estamos. Ese momento decisivo y de decisión. En el que hay que traer el futuro al presente. Es el momento en que nuestro ser deja de reprimir el deseo. En el que la voluntad sobre nuestra existencia se apodera de nuestro cuerpo y actuamos. Es un momento donde los demás, también juegan un rol, quizá porque liberarnos es –de alguna u otra forma- dar.

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2 comentarios en “Ayudándonos a nacer

    1. Que bien que te haya gustado la lectura y te haya invitado a ser. Lo escribí, pero es necesario cultivarlo todo el tiempo. Saludos Silvia.

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