Boaventura de Sousa Santos: la epistemología del sur como postura

Síntesis del conversatorio de ‘Epistemología del Sur y Utopía’ de Boaventura de Sousa Santos, en la Universidad Andina Simón Bolívar , 16 de abril de 2014.

El paraninfo de la Universidad Andina estaba repleto. Boaventura de Sousa Santos, acompañado de Ramiro Ávila y César Montaño a sus costados, se presentó en el conversatorio ‘Epistemologías del Sur y Utopía’. En un aula separada medio centenar de personas lo veíamos por una pantalla: con su trabaje formal, su figura gruesa y su voz cadenciosa. Aunque no pueda recordar todos sus ejemplos, repasemos de manera un poco esquemática sus estimulantes palabras.

 BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

El agotamiento de Europa

Boaventura no es primer europeo al que ustedes habrán escuchado sobre el desgaste del viejo continente. Sólo en Quito, han contado sus lamentaciones Gianni Vattimo, Luiggi Ferrajoli y Antonio Negri, por decir algunos nombres. Pero Boaventura no se limita a describir a un conjunto de países de población envejecida, de agotados recursos naturales, y de escaza autodeterminación frente a los organismos internacionales de crédito, va más allá.

Boaventura describe un área de donde emergieron una serie de ideas ordenadoras del mundo desde el siglo XVII.  Europa se representaba como una solución frente al sur del mundo que era representado como un problema. Las propuestas de Europa para arreglar esos problemas del sur, no lograron -ni si quiera buscaron- solucionar los problemas. Tan sólo fueron soluciones que buscaron garantizar el dominio que existió sobre el sur y la expansión del capitalismo global.

Hoy por hoy, Europa se encuentra en un momento donde ese rol histórico se ha agotado. A diferencia, de momentos anteriores, el continente no sólo que es incapaz de encontrar ideas que solucionen los problemas del sur, sino que no encuentra soluciones para sí misma. Este estancamiento, está relacionado con el hecho de que las ideas están alejadas de las prácticas sociales de las personas, reflexiona Boaventura.

Antes en Europa proponía incluso ideas peligrosas, como las de Spinoza. Un filósofo que por su peligro fue vigilado hasta antes de su muerte. Ahora las ideas producidas por los académicos –dentro de instituciones inofensivas que son las universidades- ya no son peligrosas. De hecho las ideas peligrosas nunca han provenido de las universidades, señaló.

Pero la incapacidad de generar soluciones para el mundo, soluciones para sí misma, la impotencia de crear ideas peligrosas, hace que Europa no pase una crisis económica y política, sino por una crisis más profunda.  El problema se robustece si se toma en cuenta que el continente no sólo que no tiene nada que enseñar, sino que tiene una incapacidad de aprender por su prejuicio colonial frente al sur.

Si bien Europa es una referencia geográfica, la descripción de su incapacidad de enseñar es aplicable al norte global. El llamado norte global es una referencia a ciertas perspectivas de organizar el mundo que pueden estar presentes en los países del norte mundo, pero también en ciertas élites que viven en países del sur. ¿Cómo se caracterizan estas perspectivas?

Epistemología del norte global

La primera tarea que existe, para quienes están en el Sur es entender las implicaciones y bases del conocimiento del norte global. Una de sus bases es asumir que la aplicación de cierto método de razonamiento garantiza el acceso a la verdad. Sólo aquello que conforme a la ciencia del conocimiento global se ha comprobado tiene categoría de verdad y lo demás se excluye. Una segunda premisa es la permanente distinción entre el sujeto y el objeto. Es decir, la omisión de que el sujeto tiene un acercamiento particular y cargado de historicidad al analizar un objeto. Otra base del conocimiento del norte global es la concepción de que la sociedad es una entidad separada de la naturaleza. Lo cual permite hacer aproximaciones utilitaristas hacia todo aquello no humano. En cuarto lugar, el conocimiento del norte global establece regularidades o criterios sobre cómo se puede obtener conocimiento que excluyen otras formas de comprensión que no encuadren en esas regularidades. Quinto, la existencia de un tiempo lineal que hace confiar a la ciencia en que sus más recientes descubrimientos son la última palabra sobre el orden del mundo y anula la posibilidad de obtener enseñanzas del pasado. Sexto, el conocimiento se vuelve –pese a su aparente neutralidad- penetrable por intereses que lo instrumentalizan. Tal es el caso de los diferentes saberes farmacéuticos o agrícolas instrumentalizados por los intereses del capital.

Anota, sin embargo, que dentro de la epistemología del norte global existieron diversas tendencias y no se trata de un fenómeno monolítico. Es en Europa donde el feminismo ha hecho las críticas sobre cómo el conocimiento se ha hecho a la medida de parámetros masculinos, ejemplifica Boaventura. Además, existen una serie de propuestas que se levantan bajo la premisa de que el conocimiento es una construcción social. El problema  es que estas aproximaciones teóricas no logran ‘conjugar las tendencias centrífugas de la modernidad’.

En el caso preciso de las ciencias sociales, las reflexiones se hicieron a partir de los fenómenos y problemas sucedidos en las metrópolis de las colonias. Las experiencias y conocimientos sobre aquello que sucedía en las propias coloniales, geográficamente la mayor parte del globo terrestre, quedaron por fuera de la reflexión de las ciencias sociales. Existía un abismo que separaba la experiencia y reflexión de las metrópolis, con aquello que sucedía en las colonias.

Además, en términos temporales muchos de los conocimientos se estaban produciendo en el sur global desde hace cientos de años también permanecieron separados por un abismo. ¿La primeva universidad del mundo fue la Bolonia? No, fue la Timboktu, en Mali (hizo más ejemplos pero no quisiera escribirlos con imprecisión). Lo importante, es que Boaventura –como en otras ocasiones lo ha hecho Dussel- logra que su audiencia dimensione que existieron una serie de reflexiones y conocimientos por fuera de lo que era Europa produciéndose en distintos niveles. La historia contemporánea del conocimiento científico europeo, hace perder la existencia de este multiplicidad y diversidad de conocimientos, hacía allá apuntan los desafíos de la epistemología del sur.

Epistemología del Sur

A la descripción del norte global le corresponde la existencia de un sur global. Una definición que se refiere a las perspectivas que han sido geopolíticamente excluidas. El planteamiento de que existe una epistemología del sur destaca o subraya que han existido a lo largo de la historia un conjunto de prácticas de conocimiento que han nacido en la lucha de quienes han sido explotados, discriminados, vulnerados, segregados de las maneras más múltiples.

La epistemología del sur se justifica por la existencia de comprensiones del mundo más amplia a la concepción occidental. Ellas han existido siempre y van emergiendo en la actualidad. Ante la injusticia de conocimientos, la epistemología del sur, plantea una ecología de saberes que no desecha el conocimiento del norte global pero lo sitúa en una nuda posición de igualdad.

Se debe anotar también, que la construcción de la epistemología del sur, en el contexto contemporáneo del –agotado, pero dominante- conocimiento del norte global es concebido como un acto de resistencia. El conocimiento del sur está constantemente atacado. Pero la importancia de pronunciar la existencia de la epistemología del sur es porque da cuenta de que existe ‘un pensamiento alternativo de alternativas’, afirmó Boaventura.

Ahora bien ¿qué tácticas o estrategias tenemos a la vista para robustecer a la epistemología del sur? ¿Cómo estos enfoques distintos al conocimiento del norte global pueden reivindicarse sin ser asimilados? Al respecto Boaventura mencionó tres líneas de trabajo.

La primera consiste en trabajar en una sociología de las ausencias. Esta sociología tiene consciencia del abismo que separa el conocimiento moderno de los demás conocimientos. Un abismo abierto tras el colonialismo y que deja al otro conocimiento en condición de subalternidad. La sociología de las ausencias a más de crear consciencia sobre esta separación busca –que aquellos conocimientos separados por el abismo desde el colonialismo- se fortalezcan.

La segunda línea de trabajo es la sociología de las emergencias. Esta sociología debe tener en cuenta que las opresiones contemporáneas provocan la emergencia de nuevas formas de lucha. Estas formas de lucha engendran nuevos conocimientos que requieren también ser fortalecidos. Estas luchas engendran utopías que son neutralizadas por la concepción de derechos humanos (que resulta más a fin a perspectivas individualistas burguesas, anotó Boaventura), pero que sin embargo son esperanzadoras y deben ser fortalecidas.

Es decir, que la epistemología del sur se enfoca aquello históricamente excluido (sociología de las ausencias) y también aquellos movimientos de lucha social que están emergiendo que también alimentan esta epistemología (sociología de las emergencias). La última línea de acción es la traducción intercultural.

Esta línea de trabajo implica establecer puentes comunicativos entre distintas culturas. Una interpretación de los significados, no solamente lingüísticos. Una comunicación que permita evitar las guerras. Ejemplificó una discusión que mantuvo en Túnez, después de la primavera árabe, donde se negaban a tomar como reivindicación a los derechos humanos. Rechazo que se justificaba, explicaba Boaventura, por la asociación entre derechos humanos y colonización francesa. Sin embargo, después de la discusión la dignidad fue un término que aglutinó reivindicaciones.

El trabajo en la sociología de las ausencias, la sociología de las emergencias y el diálogo intercultural podrían permitir manejar en circunstancias concretas las tensiones existentes contemporáneamente entre individuo/comunidad, sociedad/naturaleza, e inmanencia/trascendencia (espiritualidad). La epistemología del sur debe entonces colectar el conjunto de prácticas del conocimiento que busquen desmercantilizar, descolonizar y democratizar las relaciones sociales.

Lo mejor de Boaventura

Desde mi perspectiva, la contribución que hace la epistemología del sur, es pronunciar las relaciones de hermandad que han existido entre distintas exclusiones, y además, propone una plataforma de solidaridad entre las luchas antiguas y emergentes que hoy día están juego. Además, a quienes hacemos teoría nos sitúa en tierra. La epistemología del sur nos recuerda nuestra condición histórica y los desafíos que tenemos para no ser reproductores de saberes que naturalicen desigualdades.

Las reivindicaciones de la epistemología del sur hablan sobre la personalidad de su autor. Boaventura de Sousa Santos no nos muestra una teoría crítica que describa cómo estamos simplemente aplastados. Una teoría crítica que lleve al nihilismo. Sin relajar su análisis,     Boaventura  plantea un acto político de resistencia epistemológica. El lector debería imaginarse a este afable portugués, sentado enfrente, con su fija mirada e increpándolo: ‘¿te unes a la resistencia o te quedas sentado?

 

 

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8 comentarios en “Boaventura de Sousa Santos: la epistemología del sur como postura

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