Universidad Andina y la crítica a la modernidad

La crítica a la modernidad en la Universidad Andina, que el gobierno desprecia tanto

Con lo imprevisibles que son las muertes cardiacas, no se sabía que era una de las últimas intervenciones de Bolívar Echeverría. Era septiembre del año del 2009 y un aula repleta quería escuchar al marxista latinoamericano más original del siglo XX. La mesa sobre la tarima era demasiado alta, los codos de Bolívar quedaban casi a la altura de sus hombros, como un niño. Pero pronunciaba cada palabra como quien lee anuncios necrológicos en una radio, al estilo marxista.

Echeverría hizo una lectura de La Dialéctica de la Ilustración, de Horkheimer y Adorno. Describió la ilustración como un proceso histórico en el que emergió un discurso reflexivo sobre la naturaleza muy promisorio. El mismo permitió dominar la naturaleza y transformarla, pero sus efectos se volvieron en contra la humanidad. La racionalización de aquello que nos rodea y su transformación productiva no han eliminado las necesidades materiales y espirituales (esta segunda palabra no se si me la invento).

Escuchándolo, dudas hasta del piso sobre el que están tus zapatos. Echeverría posiciona una interpretación histórica sólida que denuncia una sociedad moderna que usurpa la libertad de las personas, ciega de lo que pasa con el planeta e imposibilitada de cuestionarse a sí misma. Una enajenación que duele. Al final, te preguntas ¿Se puede entender a la naturaleza de otra forma? ¿Podemos relacionarnos con ella y no sólo instrumentalizarla? ¿Por qué persigo en mi vida bienes cuyo valor es ficticio y me agoto en ese intento?

Al siguiente día, tomé mis notas de la charla y traté de transmitir la relevancia de Echeverría a un colectivo de amigos con quienes tenemos un proyecto ecológico. Muchacho -como lo sigo siendo- habré interpretado bien o mal al filósofo, no lo sé. Lo cierto es que con Monocien -aquel colectivo- llevamos cinco años conservando 40 hectáreas de bosque tropical al norte de Manabí.

¿Lo hicimos porque Echeverría lo dijo? No, obvio. ¿Queremos detener la vorágine capitalista? Tampoco tanto. Pero puedo decir que esas palabras abren posibilidades de pensamiento, te afirman como ser histórico y alientan acciones transformadoras.  En la Andina he escuchado palabras de esa guisa con Enrique Dussel o Bonaventura de Sousa Santos (aquí mi reseña), entre muchos otros.

Entonces cuando el presidente Correa dice -en una reciente  entrevista- que en el Ecuador estamos mejor porque tenemos casas de cemento y tarjetas de crédito, creo que lo que él desprecia es una universidad en la que se pueda criticar la modernidad. Le preocupa tener un lugar cómodo en este mundo que se desmorona, pero no cuestionarlo. De otro lado, está el esfuerzo de docentes, personal administrativo y estudiantes de mantener un espacio de crítica: más que al gobierno a la modernidad capitalista y lo aprecio un mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s